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Evolut

3 de octubre de 2026

Estilo de vida 5 min

Una familia británico-salvadoreña busca voluntarios para vivir gratis en una casa-cueva de Granada a cambio de cuidar el huerto y los animales

El anuncio, publicado en la plataforma Workaway, ofrece alojamiento y comida gratuitos en una finca cerca de Baza, en el límite del desierto de Gorafe, a cambio de tareas de jardinería, mantenimiento y cuidado de animales. La estancia mínima es de un mes y la convivencia incluye normas estrictas como dieta vegetariana, prohibición de fumar y duchas cortas.

Una familia británico-salvadoreña que reside en una finca cerca de Baza, en el límite del desierto de Gorafe, busca voluntarios para convivir con ellos durante al menos un mes. El anuncio, publicado en la plataforma Workaway, ofrece alojamiento y comida gratuitos a cambio de ayuda con el huerto, el mantenimiento de la propiedad y el cuidado de los animales. La propuesta permite olvidarse del alquiler y conocer de cerca otra forma de vida, aunque no se trata de un trabajo convencional ni de unas vacaciones, sino de un intercambio en el que cada parte aporta algo.

La propiedad reúne dos casas-cueva con partes construidas, una antigua almazara —el molino donde se prensaba la aceituna—, un gran huerto, una zona de arbolado, espacio para acampar y terrenos de pasto. El agua procede de un manantial natural. Según la familia, el alojamiento es básico pero cómodo, y aprovecha la gran ventaja de las cuevas: frescas en verano y templadas en invierno. Los anfitriones buscan estancias largas, de al menos un mes, y suelen acoger a entre dos y cuatro voluntarios a la vez. Como filtro, piden que quien escriba mencione la palabra «Almazara» en su mensaje, una forma de comprobar que ha leído el perfil completo antes de presentarse. Ambos hablan inglés y español con fluidez y agradecen la llegada de personas con las que practicar el castellano.

El grueso del trabajo se concentra en el campo. Las tareas de jardinería incluyen quitar malas hierbas, preparar compost y tierra, recolectar verduras y cuidar los olivos, siempre con métodos ecológicos y sin productos químicos. A esto se suman labores de mantenimiento: levantar muros de piedra, trabajar con mortero de cal y un sinfín de pequeños arreglos. La otra mitad del día a día son los animales. En la finca viven una burra llamada Paquera, gallinas, pavos reales y varios perros rescatados que también necesitan atención. El anuncio no fija un horario cerrado, pero en Workaway lo habitual es colaborar entre cuatro y cinco horas al día, y la familia indica que las tardes suelen quedar libres para descansar o explorar la zona.

Ese tiempo libre tiene mucho donde elegir. A unos 40 minutos a pie se encuentra el pantano del Negratín, y en los alrededores hay aguas termales, paisajes desérticos y yacimientos arqueológicos. Los fines de semana, los voluntarios pueden acercarse a los mercados y fiestas de Baza y Guadix, o a la ciudad de Granada. El aeropuerto de Málaga queda a unas dos horas y media en coche.

La convivencia viene con condiciones muy precisas. Toda la familia es vegetariana o vegana, así que no se permite la entrada de carne en la cocina ni en la casa. Las comidas se hacen en común: gachas y tostadas en el desayuno, café a media mañana y un almuerzo abundante a última hora de la tarde. No hay cena organizada, un detalle que conviene tener en cuenta antes de apuntarse. El alojamiento de los voluntarios está en una antigua capilla excavada en la cueva, convertida en un dormitorio compartido con cortinas que separan cada espacio. Por eso la familia advierte de que no es adecuado para parejas. Hay electricidad, wifi, hamacas y baños compartidos en la casa principal. Las hogueras y barbacoas están prohibidas por el riesgo de incendio, y el ahorro de recursos es obligatorio. Las duchas deben ser cortas, la lavadora solo se pone llena y el agua se reutiliza para regar. Como la electricidad es cara, los aparatos se usan en las horas de tarifa más barata. Tampoco se aceptan fumadores ni bebedores habituales, y el alcohol queda vetado entre semana. La tolerancia con las drogas ilegales es cero: a la primera, el voluntario tiene que marcharse.

Este tipo de vivienda no es una rareza en la zona. Las casas-cueva del norte granadino mantienen durante todo el año una temperatura estable de entre 18 y 20 grados, lo que evita buena parte del gasto en calefacción y aire acondicionado. Se calcula que el territorio del Geoparque de Granada reúne más de 15.000 cuevas habitadas. Guadix, cabecera de la comarca vecina, concentra más de 2.000 y presume del título de capital europea de las casas-cueva. Baza, por su parte, suma algo más de 1.000 dentro de su suelo urbano, repartidas en ocho barrios y en las pedanías de Río de Baza y Baíco. Ese patrimonio, junto con la riqueza geológica de la comarca, llevó a la UNESCO a reconocer la zona como geoparque. Para apuntarse, hay que tener en cuenta un gasto previo: Workaway exige una suscripción.

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Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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