Gibraltar gana 47.000 metros cuadrados al mar con nuevos rellenos para ampliar su territorio
Gibraltar continúa su expansión sobre el mar con un nuevo proyecto de rellenos que añadirá 47.000 metros cuadrados a su superficie, en una zona próxima al aeropuerto y a la frontera con España.
Por Inés Benítez
Gibraltar ha puesto en marcha un nuevo proyecto de rellenos marítimos que permitirá ganar 47.000 metros cuadrados al mar, en el marco de su estrategia de expansión territorial sobre las aguas de la bahía de Algeciras. La actuación, que se desarrolla en el entorno del aeropuerto y muy próxima al istmo que une el Peñón con la península, forma parte de un plan más amplio para ampliar el limitado espacio disponible en la colonia británica.
Los trabajos consisten en el vertido de materiales de relleno sobre la lámina de agua, una técnica que Gibraltar ha utilizado de forma recurrente en las últimas décadas para ganar terreno al mar. Esta nueva fase se suma a otras intervenciones anteriores que ya han modificado sustancialmente la línea de costa del Peñón, especialmente en su lado oeste, donde se han construido infraestructuras portuarias, zonas residenciales y equipamientos sobre terrenos ganados al mar.
La zona elegida para esta nueva ampliación se sitúa en las inmediaciones del aeropuerto internacional, un punto estratégico tanto por su valor logístico como por su proximidad a la verja con La Línea de la Concepción. Las autoridades gibraltareñas han justificado la actuación por la necesidad de disponer de más suelo para usos económicos y de infraestructuras, en un territorio que apenas supera los seis kilómetros cuadrados y que cuenta con una densidad de población y actividad muy elevada.
El proyecto ha reavivado el debate sobre el estatus de las aguas que rodean el Peñón. España no reconoce la soberanía británica sobre las aguas del entorno de Gibraltar, más allá de las que bañan el propio puerto, y considera que los rellenos se están ejecutando en aguas cuya soberanía corresponde a España. Esta discrepancia ha sido una constante en las relaciones bilaterales y ha dado lugar a protestas diplomáticas en ocasiones anteriores cuando se han detectado vertidos de materiales en la zona.
La expansión artificial del territorio gibraltareño no es un fenómeno nuevo. A lo largo del siglo XX y del actual, el Peñón ha ido ganando terreno al mar de forma progresiva, especialmente en la zona del aeropuerto, cuya pista se construyó en parte sobre terrenos ganados al mar, y en el área portuaria. Estas actuaciones han sido criticadas desde el lado español por su impacto ambiental y por la alteración de la dinámica litoral de la bahía de Algeciras.
El nuevo relleno se produce en un momento de especial sensibilidad en las relaciones entre Gibraltar y España, con las negociaciones sobre el estatus post-Brexit del Peñón aún abiertas y con la reciente entrada en vigor del acuerdo sobre el control de personas y mercancías en la verja. La ampliación territorial podría añadir un nuevo elemento de fricción en un proceso que busca resolver la situación administrativa y aduanera del territorio tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
Las autoridades españolas, tanto a nivel central como autonómico, han mostrado en el pasado su rechazo a estas prácticas y han reclamado explicaciones al Gobierno británico. La Junta de Andalucía y los ayuntamientos de la comarca del Campo de Gibraltar han expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por el impacto que estos rellenos pueden tener en el medio marino y en las actividades pesqueras y portuarias de la zona.
Por el momento, los trabajos continúan su curso y no se ha anunciado una fecha concreta para su finalización. La nueva superficie ganada al mar se destinará previsiblemente a usos vinculados con la actividad aeroportuaria y logística, aunque las autoridades gibraltareñas no han detallado oficialmente el destino final de estos terrenos.
