Lula y Bolsonaro rechazan participar en el primer debate presidencial de la campaña de Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el principal candidato opositor, Flávio Bolsonaro, no acudieron al primer debate televisado de la campaña electoral, dejando el plató con solo tres de los seis aspirantes invitados. La ausencia fue calificada de «falta de respeto» por los participantes presentes.
Por Marcos Esteban
El primer debate presidencial de la campaña electoral de Brasil quedó este domingo reducido a la mitad. De los seis candidatos invitados al plató de BandNews TV, solo tres ocuparon sus atriles: el ultraderechista Renan Santos, Augusto Cury y un tercer aspirante. Ni el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ni su principal rival, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, acudieron a la cita, pese a haber estado representados en todas las reuniones preparatorias.
La presentadora del programa confirmó en directo la ausencia de los dos favoritos y del exgobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, que anunció en un comunicado que no participaría si «los dos candidatos más convocantes a la carrera presidencial no acudían». La decisión provocó incredulidad entre los asistentes. Augusto Cury llegó a abandonar el plató al conocer la noticia y publicó un vídeo en Instagram en el que calificaba el evento de «farsa», aunque minutos después rectificó y se sumó al debate.
Renan Santos, que entró al estudio con dos pañales con los nombres de Lula y Bolsonaro, fue el más duro. Acusó a ambos de «cobardes» y de «criminales», y aseguró que su ausencia era «una falta de respeto a todos los brasileños». «Viven peleándose por Internet, pero no vinieron porque no tienen el coraje para hablar de los crímenes que cometieron», afirmó durante su primera intervención.
La campaña para las elecciones del 2 de octubre comenzó oficialmente el pasado 16 de agosto. Lula, de 80 años, ha logrado aglutinar a la mayoría de los partidos de izquierda en una coalición que lo respalda, mientras que la derecha y la extrema derecha brasileña se presentan fragmentadas. Además de los dos favoritos, la primera vuelta contará con once candidatos más, aunque ninguno supera el 5% de intención de voto, según la encuesta de Quaest.
Los sondeos publicados el viernes por Datafolha sitúan a Lula con un 39% de intención de voto en primera vuelta, frente al 32% de Bolsonaro. Ambos quedan lejos del 50% necesario para evitar el balotaje, por lo que el duelo entre los dos líderes se da por hecho. En una hipotética segunda vuelta, Lula obtendría el 47% de los votos y Bolsonaro el 43%, mientras que un 9% votaría en blanco o nulo y un 2% no lo tiene claro. Estas cifras, pese a dar la victoria al actual presidente, se sitúan en el límite del margen de error.
Las diferencias entre las campañas de ambos candidatos son notables. Lula ha centrado su discurso en ensalzar sus logros de gobierno, como la creación de diez millones de empleos formales, la reducción de la pobreza y el desempleo a mínimos históricos y la ampliación de las ayudas sociales para mitigar el aumento de los costos. En materia de seguridad, una de las principales preocupaciones de los brasileños, ha prometido perseguir a los líderes de las facciones criminales y anunció desde Río de Janeiro la creación de un Ministerio de Seguridad Pública y el despliegue de una fuerza policial federal especial. «No vamos a matar 100 o 200. Los vamos a detener y vamos a decir: la calle es del pueblo y no de los bandidos», aseguró.
En las últimas semanas, Lula también ha tenido que explicar su posición sobre los recientes hallazgos petroleros en suelo brasileño. Tras visitar la embarcación desde la que se realiza la perforación, a más de 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas, defendió que la explotación «puede ser el pasaporte para el futuro del país», aunque insistió en que seguirá luchando por reducir la dependencia de los combustibles fósiles y que el Estado brasileño, «no China, Rusia o Estados Unidos», debe explotar sus propios recursos.
