Un militar estadounidense reconoce que EEUU puede aprender de los pilotos españoles de Eurofighter
El comandante estadounidense Manny Gomez destacó que, durante un ejercicio conjunto en la Base Aérea de Albacete, los aliados europeos tienen formas distintas de operar que Estados Unidos también puede aprovechar.
Por Iván Serrano
Un militar estadounidense ha reconocido que las fuerzas aéreas de su país pueden aprender de sus socios europeos después de compartir misión con los Eurofighter españoles en la Base Aérea de Albacete. Así lo expresó el entonces comandante Manny Gomez, director de operaciones del Destacamento 1 del War Preparation Center estadounidense en el Tactical Leadership Programme (TLP), al valorar un ejercicio en el que cazas F-15C de Estados Unidos y aviones españoles tuvieron que entenderse en un plazo muy corto. «Al mismo tiempo, también podemos aprender de ellos porque tienen diferentes formas de hacer las cosas», afirmó.
El ejercicio tuvo lugar en enero de 2013 en la Base Aérea de Albacete. El 493.º Escuadrón de Caza estadounidense, procedente de RAF Lakenheath, en Reino Unido, participó con sus F-15C Eagle junto a fuerzas de Bélgica, Francia, Grecia, Italia, España y Reino Unido. En algunas de las misiones, dos F-15C debían emparejarse con dos Eurofighter Typhoon españoles. Las tripulaciones no solo tenían que volar juntas: debían preparar una misión común sabiendo que cada plataforma tenía capacidades diferentes y que sus pilotos estaban acostumbrados a procedimientos propios. Según explicó Gomez, esa mezcla obligaba a trabajar de una manera distinta a la habitual en sus unidades. La Fuerza Aérea estadounidense señaló entonces que este tipo de entrenamiento permite detectar las diferencias operativas antes de afrontarlas en una misión real.
El teniente coronel Mike Casey, entonces jefe del 493.º Escuadrón, detalló que los participantes llegaban a las diez de la mañana y disponían hasta las tres de la tarde para preparar todo el vuelo, hora a la que despegaban para ejecutar lo diseñado. Es decir, contaban con cinco horas para repartir funciones, analizar el escenario, coordinar comunicaciones y decidir cómo utilizar aparatos que no trabajaban juntos de manera habitual. «Es un plazo de planificación de misión muy limitado al que no estamos acostumbrados en ningún otro lugar», reconoció Casey en la información difundida entonces por la Fuerza Aérea estadounidense.
Durante el programa, los jefes de misión asistían también a clases teóricas y después se enfrentaban a escenarios cada vez más exigentes. La edición descrita contemplaba más de 16 misiones a lo largo del curso, lo que permitía comprobar en el aire si las decisiones tomadas horas antes funcionaban cuando intervenían aeronaves distintas con formas de operar diferentes.
Gomez explicó que este tipo de integración se parece cada vez más a la realidad de las operaciones internacionales. Según señaló, Estados Unidos rara vez despliega completamente solo y lo habitual es hacerlo como parte de una coalición, probablemente junto a socios de la OTAN. Por eso, entrenar con ellos antes de que surja una situación real resulta especialmente útil. Los estadounidenses aportaban experiencia adquirida en operaciones y despliegues en distintos lugares del mundo, pero el intercambio, según el militar, era de doble sentido: los aliados tienen otras maneras de trabajar que pueden ofrecer soluciones diferentes a un mismo problema.
El TLP nació para mejorar el liderazgo táctico y la planificación de misiones aéreas conjuntas. Su sede sigue en Albacete y reúne a personal de distintas fuerzas aéreas para entrenar operaciones combinadas. La base española cuenta con una amplia estructura de espacio aéreo y con condiciones meteorológicas que permiten desarrollar entrenamientos complejos durante buena parte del año. En el ejercicio de 2013 podían llegar a operar simultáneamente entre 25 y 30 aeronaves. Casey destacó además la ventaja de que los pilotos pudieran preparar las misiones y analizarlas después cara a cara con fuerzas nacionales con las que normalmente no operan de forma integrada.
La edición de 2013 no fue la primera participación del 493.º Escuadrón en el programa: la unidad ya había acudido en 2009 y tenía intención de seguir enviando pilotos, tanto por el valor del entrenamiento como por la cooperación que se genera entre países aliados. En Albacete, los F-15C estadounidenses y los Eurofighter españoles tuvieron que dejar durante unas horas sus rutinas habituales para encontrar una forma común de trabajar. Eso era, según Gomez, lo que hacía valioso el ejercicio: aportar experiencia propia, pero también estar dispuesto a aprender de la forma en que operan los demás.
Fuente: okdiario.com
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