Renfe ajusta los nuevos trenes de Cercanías de Madrid para «identificar oportunidades de mejora»
Renfe ha retirado temporalmente de la circulación las nuevas unidades de alta capacidad fabricadas por Stadler para el Cercanías de Madrid y las ha enviado a taller para corregir fallos detectados en su puesta en servicio.
Por Elena Lozano
Renfe ha decidido apartar de la circulación las nuevas unidades de alta capacidad del Cercanías de Madrid y trasladarlas a taller para llevar a cabo una serie de ajustes técnicos. La compañía ferroviaria pública justifica esta medida por la necesidad de «identificar oportunidades de mejora» en unos trenes llamados a renovar la flota de la red madrileña, según han confirmado fuentes de la operadora.
Los convoyes, fabricados por el consorcio suizo Stadler, forman parte del plan de modernización del Cercanías de Madrid, uno de los servicios más utilizados de España. La entrada en taller de estas unidades se produce después de que se hayan detectado fallos en su funcionamiento durante las primeras semanas de servicio, lo que ha obligado a la operadora a revisar los sistemas y componentes afectados antes de reincorporarlos a la red.
La decisión ha generado tensiones internas en el seno de la compañía, según han señalado fuentes del sector. La retirada temporal de los trenes considerados «del futuro» por el Ministerio de Transportes, que dirige Óscar Puente, ha puesto en cuestión la planificación de la puesta en servicio de un material rodante que debía convertirse en el símbolo de la renovación del Cercanías madrileño. Renfe insiste en que se trata de una medida preventiva y que el objetivo es garantizar la fiabilidad de los trenes antes de su implantación definitiva.
El proceso de ajuste afecta a una de las flotas más esperadas por los usuarios de la red de cercanías de la capital. Los nuevos trenes de Stadler fueron diseñados para aumentar la capacidad de transporte y mejorar la frecuencia de paso en las líneas con mayor demanda. Sin embargo, los problemas técnicos detectados han obligado a retrasar su incorporación plena, lo que podría tener consecuencias en la programación de servicios durante las próximas semanas.
La operadora no ha precisado el calendario exacto para la vuelta a la circulación de las unidades, aunque ha asegurado que los trabajos de revisión avanzan con normalidad. Fuentes sindicales han expresado su preocupación por la falta de información sobre los plazos y por el impacto que la retirada de estos trenes pueda tener en las condiciones laborales y en la carga de trabajo de los equipos de mantenimiento.
El fabricante Stadler, por su parte, mantiene un equipo técnico desplazado en España para colaborar con Renfe en la resolución de las incidencias. La compañía suiza se ha comprometido a introducir las modificaciones necesarias en los sistemas afectados y a acompañar a la operadora durante todo el proceso de validación.
Este episodio se suma a las críticas que ha recibido el Ministerio de Transportes por la gestión de los fondos europeos destinados a la renovación de la flota ferroviaria. La oposición ha reclamado explicaciones en el Congreso sobre los retrasos y sobre el coste adicional que pueden suponer los ajustes en unos trenes que ya acumulan meses de demora respecto al calendario inicial.
Renfe ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a los usuarios y ha recordado que el servicio de Cercanías en Madrid sigue operativo con normalidad gracias a la flota existente. La compañía sostiene que la retirada temporal de las nuevas unidades no afectará a la frecuencia de paso ni a la capacidad de las líneas mientras se completan las revisiones.
El sector ferroviario observa con atención la evolución de este proceso, ya que los trenes de Stadler para el Cercanías de Madrid forman parte de un contrato de gran volumen que incluye también el suministro de unidades para otras redes de cercanías en España. La resolución de los fallos detectados marcará el ritmo de implantación de un modelo que aspira a convertirse en referencia para el transporte público en el país.
